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El aumento de la cantidad de nacionales haitianos que emigran a República Dominicana ha sido un tema muy debatido en los medios de prensa dominicanos. La ciudadanía tiene la percepción de que hay millones de ellos residentes en el país y que cada día llegan más. Para contrastar esta percepción general con la situación real, este ensayo utiliza la información que publicó la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-RD), en conjunto con la Organización Internacional de Migraciones (OIM), en 2004 y los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes en la República Dominicana (ENI-2012) de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

 

11 de septiembre de 2013

 

 

Introducción

En mayo de 2013, Listín Diario publicó un artículo donde informó que las autoridades brasileñas impidieron la entrada a su territorio de decenas de ciudadanos haitianos indocumentados. Tras expresar su preocupación ante el creciente flujo de inmigrantes haitianos irregulares a su país, el grupo fue deportado a República Dominicana en lugar de ser enviado a su país de origen (Castro, 2013). Este hecho ilustra la encrucijada en que se encuentra República Dominicana ante la gran cantidad de haitianos que cruzan la frontera, permanecen en el país irregularmente, o utilizan el país como trampolín para llegar a otros países.

Existe la percepción entre los ciudadanos dominicanos de que por lo menos un millón de haitianos vive en el país, la mayoría en condiciones irregulares (FLACSO, 2004). Además, tienen la impresión de que cada día llegan más.

Durante mucho tiempo no existió un control que proporcionara una cifra fiable de la cantidad de inmigrantes haitianos permanentes en el país. Por ejemplo, las estimaciones de migrantes haitianos del pasado, basadas más en conjetura que en métodos científicos, estimaron su población en 833,474 (Báez-Evertsz et al., 2005). 

En los últimos años, contar con un mecanismo que permitiera censar la población haitiana en el país se convirtió en una necesidad. Los centros locales de migración quisieron determinar la cantidad de inmigrantes presentes y conocer las características del grupo mediante la aplicación de encuestas con una base científica. Los resultados ayudarían al Gobierno Central a avanzar en el desarrollo de políticas, programas y acciones relativas al estatus migratorio (FLACSO, 2004). En adición, el estudio de la migración haitiana podría ser útil al momento de determinar si las leyes migratorias y los métodos de investigación de casos de inmigrantes irregulares son eficaces.

Hasta el presente, hay dos encuestas publicadas y ambas coinciden con los censos nacionales de 2002 y 2010. En 2004, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) publicó la Encuesta sobre inmigrantes haitianos en República Dominicana, la primera de su tipo en la historia dominicana. En 2012, la Oficina Nacional de Estadística (ONE) publicó la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes en República Dominicana, que incluye a los inmigrantes de todos los países, con especial atención en los de nacionalidad haitiana. Esta última encuesta podría mostrar un aumento en las cifras de inmigrantes haitianos, teniendo en cuenta el sismo que devastó Haití en 2010 y su impacto en las migraciones hacia territorio dominicano. La precisión de las cifras se puede determinar al comparar ambos estudios, dados los antecedentes ya conocidos sobre la migración haitiana.

Ambas encuestas, objeto de este ensayo, fueron justificadas en parte para investigar cómo ha progresado la migración fuera del conocimiento y del control de las autoridades del país, y proveer datos concretos sobre el perfil de los inmigrantes haitianos en el presente.

Guía para analizar la migración

Los migrantes son reconocidos generalmente como las personas y sus familiares que van a otro país o región con miras a mejorar sus condiciones sociales y materiales y sus perspectivas de vida. Asimismo, se aplica a las personas que se establecen fuera de su país de origen por la duración de un trabajo de temporada (cosechas agrícolas), llamados "trabajadores de temporada" o temporeros.

Siendo un fenómeno tan complejo, la migración es difícil de caracterizar teóricamente de una manera comprensiva. Se han hecho numerosas contribuciones, pero el modelo Push-Pull es uno de los más influyentes1. Concibe la migracióncomo impulsada por un conjunto de factores de presión (Push) existentes en el país de origen (pobreza, desempleo, la falta de tierras, hacinamiento, represión política, desigualdad social, pobres perspectivas de matrimonio, etc.), y por factores de atracción (Pull) que operan desde el país de destino (mejores ingresos y perspectivas de empleo, educación y bienestar, buenas condiciones ambientales y de vida, libertad política etc.). En la versión de Lee (1966) de este modelo, existen obstáculos en el camino de un lugar a otro que se han de superar: distancia física, el costo del viaje, las barreras culturales ‒como el idiomay las diferentes formas de vida‒, las fronterasy las restricciones a la inmigración.

Los factores personalestambién cuentan en este modelo: las personas reaccionan de manera diferente a distintas combinaciones de atracción y presión, de acuerdo a su situación económica, etapa de vida y personalidad.

Otros autores han argumentado que la migración internacional, en especial de tipo laboral, es dirigida principalmente por factores de atracción (Pull). Para Piore, (1979), el factor dominante es el poder estructural de la demanda de ciertos tipos de mano de obra barata y flexible. Esto se vincula a la presencia en países industrializados de un mercado de trabajo dual: un mercado primario de trabajos seguros y bien remunerados para los trabajadores nativos, y uno secundario para los trabajos de baja cualificación, bajos salarios, inseguros y generalmente duros, en fábricas y el sector servicios, ocupado generalmente por trabajadores migrantes, ya que los trabajadores locales los evitan.

Los migrantes aceptan estos nichos porque no tienen poder de negociar colectivamente ‒en especial si son indocumentados‒y porque prefieren los salarios devengados a la pobreza y el desempleo que enfrentaban en su país de origen. Los modelos de este tipo tienden a considerar que los migrantes son sujetos pasivos en los procesos que dicta la acumulación de capital. Mientras millones de personas que emigran son explotadas de manera cruel y sistemática, otros progresan y prosperan. En adición, la migración no imita fielmente los canales de penetración del capital, sino que se desarrolla en patrones de oportunidades que surgen en diversas partes del mundo (King, 2012).

Otro factor a tener en cuenta es el rol del Estado en los patrones migratorios. Estudios realizados desde la perspectiva de la economía política concluyen que las políticas de inmigración de los países receptores ‒sistemas de cuotas, regulaciones de entrada, duración de la estadía, visas de trabajo y ciudadanías‒moldean directamente el volumen, dinámica y patrones geográficos de los flujos migratorios internacionales.

Por último, las redes personales y sociales son el vinculo teórico que permite ir mas allá de las teorías Push-Pull y conectar las razones individuales para migrar con el entorno macrosocial. Igualmente, contribuyen a dilucidar las causas iniciales de la migración, su perpetuación y difusión en el tiempo. Según Arango (2004:28), las redes permiten predecir la migración futura, ya que tienen un efecto multiplicador que perpetua la migración, proveyendo información y contactos para dirigir a los migrantes a destinos particulares donde encuentran apoyo, alojamiento y ayuda para encontrar trabajo; sin embargo, tarde o temprano tienden a declinar en fuerza y alcance. Dentro de ellas existen los fenómenos del contrabando y el tráfico, que transporta migrantes entre las fronteras y los explota por medio de deudas, como en el caso del tráfico sexual.

Antecedentes de la migración haitiana

La migración haitiana hacia República Dominicana inició durante la ocupación norteamericana de 1916, cuando los militares estadounidenses tomaron el control de la economía dominicana para equilibrar el presupuesto del país y crear proyectos para acelerar el crecimiento económico (Haggerty, 1989). Una de sus iniciativas fue la importación de braceros para cultivar caña para la industria azucarera. Al principio, los trabajadores fueron cocolos, un grupo étnico originario de las Antillas Mayores, pero tras la desocupación, la mayoría de los braceros era de origen haitiano (“Un país de migrantes, s.f.).

Los haitianos emigraban a República Dominicana para cumplir trabajo agrícola bajo un contrato. Los dueños de las haciendas del país notificaban al gobierno el número de trabajadores que necesitaban para la temporada y entonces se contactaba al gobierno haitiano para que enviara al país a los haitianos dispuestos a trabajar (FLACSO, 2004). A todos los contratados se les proveía de un carné de identidad que expiraba al final del contrato laboral; por lo tanto, si los trabajadores se quedaban en el país, se convertían en residentes irregulares (FLACSO, 2004).

Durante la década de los años 80, la economía se expandió fuera de los productos agrícolas, lo que derivó en la necesidad de una mano de obra barata para el creciente mercado de negocios. Como los dominicanos rechazaban los trabajos con salarios tan mínimos, los inmigrantes haitianos cumplieron la demanda de fuerza laboral (Abreu et al., 2012).

Factores de migración

En general, existe un consenso de que el factor determinante de la migración haitiana hacia el país es la pobreza. El volumen de la migración no solo se asocia con la distancia, sino con la cantidad de oportunidades y obstáculos en cada lugar.

La degradación ecológica que ha sufrido Haití desde la década de 1970 aumentó la pobreza y la migración. La tierra fue erosionada por la tala de árboles para producir carbón y por el cultivo de tierra marginal, lo que contribuyó a la desaparición de la capa fértil. La erosión ha hecho que muchas granjas pequeñas sean inviables y vulnerables a sequías e inundaciones. Al mismo tiempo, el sector manufacturero, que empleaba en maquiladoras 100,000 personas a principios de la década de 1990,  colapsó en el año 2000 debido a la inestabilidad política, la competencia regional y el fin de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe promovida por Estados Unidos (Ferguson, 2003).

En adición, la economía dominicana  es 7.5 veces más grande que la haitiana. El PIB per cápita de los haitianos es apenas 13.4 % del de los dominicanos y aproximadamente el 78-80 % de los haitianos vive en pobreza extrema (Banco Mundial, 2013). Según la ENI-2012, antes de emigrar, los inmigrantes haitianos tenían una tasa de desocupación abierta de 40.5 %, lo que indica que el desempleo es un factor determinante de la migración.

Esta diferencia de ingresos es el principal determinante de los flujos migratorios desde Haití hacia el país. Otros motivos, ya sean familiares, de estudio y de mejoría en las condiciones tienden a estar ligados a las oportunidades de empleo.

La existencia de diferentes niveles salariales entre Haití y República Dominicana y la poca distancia a cubrir para emigrar, mantienen un continuo flujo migratorio a través de la frontera, como señala Aristy Escuder (2010). Una vez en el país, los migrantes haitianos se integran rápidamente a las labores productivas en áreas rurales y urbanas, generalmente por medio de acuerdos verbales.

Sectores de la economía dominicana dependen de la mano de obra haitiana ‒abundante y barata‒para funcionar y mantener sus márgenes de ganancia. Los renglones que más dependen de la migración haitiana son la producción de café,  arroz, banano,  caña de azúcar y la construcción, que representan en conjunto un 14 % del PIB (Abreu et al, 2012).

Magnitud de la migración haitiana

La pregunta que genera mayor interés de las dos encuestas es el total de inmigrantes haitianos en el país. Desafortunadamente, la encuesta de 2002 no publicó un dato estimado,  sin embargo, las cifras ofrecidas por la encuesta de 2012 pueden ser relacionadas con las de los censos nacionales de 2002 y 2010.

El censo de 2002 publicó que el 1.12 % de la población nació en el extranjero, mientras que el de 2010 registró que el 4.19 % nació en otro país (ONE, 2002; ONE, 2010). Estos porcentajes incluyen inmigrantes que no son de origen haitiano.

Como se puede apreciar en la tabla no. 1, la encuesta de 2012 publicó que había 458,233 inmigrantes haitianos, el 4.7 % de la población dominicana y la población inmigrante total era el 5.4 % de la población (ONE, 2013). Dado que el porcentaje de la población inmigrante haitiana es ahora mayor que el porcentaje de la población inmigrante total de 2002 y 2010, es cierto que ha ocurrido un aumento en la migración haitiana en los últimos años.2

Tabla No. 1
Migración haitiana según cada encuesta

Categoría

FLACSO 2004

ENI-2012

Población total de RD

8,600,000

9,716,940

Total de inmigrantes haitianos

Nd

458,233

Porcentaje de inmigrantes haitianos hombres

75.5 %

65.4 %

Porcentaje de inmigrantes haitianos mujeres

22.4 %

34.6 %

Edad: entre 18 y 24 años

37.6 %

~28.8 %

Edad: entre 25 y 29 años

23.8 %

~22.9 %

Edad: entre 30 y 39 años

19.9 %

~24.4 %

Edad: entre 40 y 49 años

10.2 %

~8.4 %

Edad: 50+ años

7.9 %

~7.02 %

Fuente: Elaboración propia con información de la Encuesta sobre inmigrantes haitianos en República Dominicana (FLACSO, 2004) y la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes en la República Dominicana (ONE, 2013).

La gran mayoría de inmigrantes haitianos son jóvenes entre 18 y 30 años de edad (ONE, 2013). Este grupo de edad es, después de todo, el que compone la mano de obra, especialmente en la agricultura y la construcción.  Además, “mientras más joven sea una persona, mayor será el valor presente de su flujo esperado de ingresos” cuando emigran a un país de mayor desarrollo económico (Abreu et al., 2012:128). Es notable el hecho de que para el 2012 se registraron aproximadamente 38,825 inmigrantes haitianos menores de 15 años, dato que no apareció en la encuesta anterior.

El predominio  de los inmigrantes hombres en la población migrante continúa, aunque parece tener una tendencia decreciente: cerca del 65 % de los inmigrantes haitianos son hombres, menos que el 75 % reportado en el 2002. El aumento en la cantidad de mujeres migrantes de 22 a 34 % en menos de una década puede indicar un cambio importante en los patrones migratorios.

En promedio, aproximadamente 58 % de los migrantes haitianos se concentra en el grupo de edad de 18-34 años. De otra parte, se destaca la reducida proporción de niños y niñas de 0 a 14 años, que es de 8.4 %. (ONE, 2013).

Características de la migración haitiana

En general, la población migrante haitiana en República Dominicana está compuesta de tres grupos: uno pequeño de migrantes legales y documentados, una amplia comunidad de residentes de largo plazo que nacieron en Haití y una población trashumante de trabajadores temporales haitianos.

De los inmigrantes con permanencia continua hasta la fecha de la encuesta, se tiene que el 38.6 % llegó recientemente, entre el 2010 y 2012; el 23.6 % llegó entre el 2006 y 2009, el 18.5 % entre el 2000 y 2005, y el 17.3 % antes del 2000. Esta reciente oleada tiene su explicación más probable en el terremoto que sacudió Haití y destruyó gran parte de su infraestructura en 2010, dejando a miles de personas muertas y desamparadas.

Sobre la base de los resultados de la encuesta realizada en 2004, FLACSO desarrolló la idea de una “nueva migración haitiana” (p. 11). Este concepto se refiere a la flexibilidad de los trabajadores haitianos: ahora que no trabajan bajo un contrato, o están aislados en el campo, pueden cambiar de trabajo en función de la disponibilidad, en lugar de regresar a Haití. La encuesta predijo que los haitianos permanecerían en suelo dominicano por más tiempo, a diferencia de la migración transitoria predominante en el pasado, aunque recalcó que el deseo final de los haitianos era volver a su país (FLACSO, 2004). Las entrevistas revelaron que el 83 % de los inmigrantes todavía tenía familia en Haití, o sea que estaban obligados a regresar. El patrón de migración del pasado fue el apoyo para la teoría de la FLACSO.

Es posible, además, que este patrón de regreso obedezca a mantener sus nacionalidades haitianas. La Constitución haitiana (1987) indica que quienes residen continuamente fuera del país después de una migración irregular pierden su nacionalidad.

Tabla No. 2
Características de los inmigrantes haitianos

Categoría

FLACSO 2004

ENI-2012

Motivo para migrar: trabajar

73.9%

45.2%

Motivo para migrar: permanecer en RD

14%

25.7%

Motivo para migrar: estudiar

0.78%

7.5%

Estado conyugal: unida

39.3%

39.9%

Estado conyugal: casado

19.8%

13.1%

Estado conyugal: soltero

39.8%

39.1%

Tipo de trabajo: agricultura

41.1%

35.7%

Tipo de trabajo: construcción

38.1%

25.9%

Migración única

47.5%

75.9%

Migración dos veces o más

52.2%

22.7%

Salud: los que habían estado enfermos

66.2%

29.9%

Los que poseen acta de nacimiento haitiana

89.4%

92.6%

Los que poseen cédula haitiana

62.9%

51.9%

Los que poseen pasaporte haitiano

36.5%

37.8%

Los que poseen acta de nacimiento dominicana

4.4%

Nd

Los que poseen cédula dominicana

6.1%

Nd

Los que poseen pasaporte dominicana

2.4%

Nd

Salud: los que habían estado bien de salud

33.1%

69.2%

Salud: los que recibieron atención por su enfermedad

60%

66.1%

Salud: los que no recibieron ninguna atención profesional

38%

10.4%

Alfabetizados

29.4% en español

57% en creole

71.7%

No alfabetizados

69.8% español

41.6% creole

28.3%

Fuente: Elaboración propia con información de la Encuesta sobre inmigrantes haitianos en República Dominicana (FLACSO, 2004) y la Primera Encuesta Nacional de Inmigrantes en la República Dominicana (ONE, 2013).

Una comparación de las dos encuestas muestra que la conclusión y predicción de una “nueva migración haitiana” fue certera. La encuesta de 2012 demostró que los inmigrantes se adaptaron gradualmente para hacer una migración única. En 2004, el 47.5 % de los entrevistados cumplió una migración única (FLACSO, 2004), pero para el año 2012, este porcentaje aumentó a 75.9 % (ONE, 2013), para un incremento de 59.7 % de los que están mudándose a República Dominicana con carácter permanente.

Otro aspecto especialmente importante de esta “nueva migración” es el hecho de que la población inmigrante se ha expandido en casi todas las actividades económicas del país. En 2004, las áreas que concentraron el mayor porcentaje de inmigrantes fueron la agricultura (41.1 %) y la construcción (38.1 %), pero ya para 2012 estos porcentajes se redujeron a 35.7 y 25.9 % respectivamente, mientras que los sectores de comercio (16.5 %) y otros servicios (10.4 %) cobraron importancia.

En el gráfico siguiente se puede apreciar la distribución actual de la mano de obra haitiana.

Sobre la base de estos porcentajes, salta a la vista un cambio sustancial en la forma de los inmigrantes integrarse a la fuerza laboral del país. Resulta notable que solo el 12.0 % de los inmigrantes haitianos asalariados (el 12.3 % de los hombres y el 10% de la mujeres) expresaran en la ENI-2012 que tenían un contrato de trabajo por escrito.

De hecho, en los renglones informales no-agrícolas (establecimientos con menos de cinco empleados, personas que laboran por cuenta propia,  independientes, así como los trabajadores no remunerados y el servicio doméstico) hay una fuerte presencia de migrantes: el 61 % de los inmigrantes indocumentados trabaja en ventas informales y el resto labora como profesionales, técnicos, albañiles, guardianes y choferes, entre otros. (Abreu et al, 2012)

El concepto de la “nueva migración haitiana” se hace también evidente en el motivo para migrar. En 2004, el 73.9 % emigró para trabajar (FLACSO, 2004), porcentaje que disminuyó a 45.2 % en 2012, cuando el 25.7 % lo hizo para permanecer y el 7.5% para estudiar. Los dos últimos porcentajes aumentaron significativamente en comparación con el año 2004, cuando la intención de establecerse era 14 % y la de estudiar apenas 0.78 % (ONE, 2013). Se esperaría que este aumento de la cantidad de migrantes con intenciones de permanecer implique que sus cónyuges y familiares, poco a poco vayan ingresando al país, pero la gran mayoría de los inmigrantes, el 80.4%, no mostró intenciones de traer familiares al país, mientras 19.6 % indicó que pensaba traer algún familiar.

Esto puede obedecer más bien a la edad de los inmigrantes: cada vez son más jóvenes. Mientras antes venían hombres mayores y casados, hoy son trabajadores jóvenes solteros y estudiantes: casi 40 % de los hombres haitianos vino al país en forma solitaria y 43.5 % llegó junto a otros familiares y amigos (ONE, 2013). La variación más notable fue el porcentaje de inmigrantes haitianos casados, que disminuyó  de 19 a 13 %, mientras que el porcentaje de inmigrantes en unión libre se mantuvo prácticamente estático en 33 %  (FLACSO, 2004; ONE, 2013). Este cambio podría guardar relación con el aumento del número de emigrantes permanentes.  Ahora que los haitianos emigran para permanecer en el país, no es tan común tener una familia pre-establecida.

La gran mayoría (76 %) de los inmigrantes haitianos señaló tener familiares o amigos en el país antes de migrar, debido a la antigüedad del sistema migratorio y volumen de la migración desde el país vecino. Las mujeres indicaron en mayor proporción que los hombres que tenían familiares o amigos en el país antes de migrar. Estas son las redes que proveen el apoyo crucial para los nuevos migrantes.

El porcentaje de mujeres haitianas inmigrantes también va en aumento: 54.5 % mayor en comparación con la encuesta de 2002. La “feminización” de la migración haitiana indica que el papel de las mujeres migrantes ha cambiado, de acuerdo con un dato suministrado por Bridget Wooding, una directora del Observatorio Migrantes del Caribe (OBMICA). O sea, con más frecuencia, las mujeres son las encargadas de la casa y mantienen a la familia. También es posible que migren para escapar de la violencia sexual, lograr un nivel de educación más alto o puede reflejar una nueva independencia de las mujeres haitianas (Wooding, 2007).

Entre los inmigrantes haitianos se presentan dramáticas desigualdades de género, con más del doble de los hombres ocupados en relación a las mujeres. La proporción de las mujeres no ocupadas que buscaron trabajo es casi el doble de la de los hombres, y cuatro veces más mujeres reportaron no estar ocupadas y no haber buscado trabajo. Las mujeres son muy visibles en el comercio informal en mercados rurales y urbanos, y en algunos sectores agrícolas. El activo comercio minorista fronterizo de bienes está dominado por mujeres. El turismo también ofrece oportunidades, mayormente por la venta de artículos a turistas.

Es también posible que la feminización de la migración haya afectado el porcentaje de los casados.En el caso de las mujeres, el 15.4 % vino junto a su esposo o compañero, el 12.1 % con hermanos y 9.2 % con sus padres.

La mayoría de los inmigrantes solo posee documentos haitianos, un hecho que no cambió significativamente entre 2004 y 2012. La cantidad de haitianos sin documentos dominicanos responde al alto número de inmigrantes que cruza la frontera de manera irregular, lo que reduce la posibilidad de obtener documentos de identificación dominicanos o de naturalizarse en el país (Fernández, 2004). El hecho de que las leyes haitianas prohíban la doble nacionalidad es un factor que tampoco les hace posible obtener documentos dominicanos sin perder su nacionalidad haitiana (Haití, 1987).

El número de inmigrantes haitianos alfabetizados parece haber aumentado. La encuesta de 2004 preguntó a los entrevistados en qué idioma son alfabetizados, mientras que la de 2012 solo cuestionó si sabían leer o escribir (FLACSO, 2004; ONE, 2013). En el IX Censo Nacional de Población y Vivienda 2010, el 77.1 % de la población estaba alfabetizada y el 22.9 % era analfabeto (Oficina Nacional de Estadística, 2010), en comparación con el 71.7 % de inmigrantes haitianos alfabetizados y el 28.3 % analfabetos en 2012 (ONE, 2013).

La mejora del nivel de educación de los inmigrantes también es evidente. En 2012, había ocho veces más inmigrantes estudiantes que en 2004. El aumento de inmigrantes haitianos universitarios fue confirmado por una encuesta del Banco Central en 2011. La encuesta concluyó que el 73.5 % de estudiantes extranjeros era de nacionalidad haitiana, porcentaje que rondaba por 69.0 % en 2009 (Albizu et al., 2012).

Los cambios en el estado de salud son difíciles de observar. La encuesta de 2004 preguntó al entrevistado si había estado enfermo durante su residencia en República Dominicana, mientras que la de 2012 preguntó si el entrevistado había estado enfermo en los 12 meses anteriores a la entrevista (FLACSO, 2004; ONE, 2013). Como hay una diferencia significativa en el rango de tiempo, las respuestas no son comparables. Sin embargo, es claro que la salud de los inmigrantes haitianos en general ha mejorado debido a mayores facilidades de acceso a profesionales médicos. El porcentaje de inmigrantes que no había recibido atención médica al estar enfermos disminuyó 72.6 % entre 2004 y 2012 (FLACSO, 2004; ONE, 2013).

Conclusión

De acuerdo con las encuestas, la mano de obra haitiana se ha extendido entre 2004 y 2012, los inmigrantes son más educados debido a la disminución de los que no están alfabetizados y al aumento de los que emigran para estudiar. Las condiciones en que viven en República Dominicana han cambiado: ahora tienen más acceso a profesionales médicos. La observación más pertinente es la actualización de la “nueva migración haitiana,” que ahora consiste en haitianos que emigran al país para quedarse y colocarse en distintos sectores y oficios, y no recluirse en los campos cañeros, convirtiéndose en una masa flexible que  deambula por todo el país.

La encuesta de 2012 fue publicada en abril de 2013, por lo que su estimado de los inmigrantes haitianos en el país es el más actualizado. Aproximadamente, unos 458,233 residen en el país. Es muy probable que esta cifra siga aumentando, pues el inmigrante haitiano promedio no tiene otra opción para  emigrar que República Dominicana. Como explicó Abreu et al. (2012:15), “el objetivo [de] los haitianos que vienen hacia República Dominicana [es] buscar una mejor vida en un país de mayor desarrollo relativo, para mejorar su condición económica y social y la de sus familiares”.

Además, lo más probable es que siempre haya trabajo disponible para los inmigrantes haitianos en República Dominicana. El ingreso de los inmigrantes haitianos a la fuerza laboral del país crea un círculo vicioso. Normalmente, el número de trabajadores dispuestos y capaces para trabajar aumenta proporcionalmente con el salario ofrecido por el empleador. Los inmigrantes haitianos siempre están dispuestos a trabajar por salarios mínimos, por lo que nunca hay una carencia de trabajadores que inspire a las empresas a aumentar los salarios que ofrecen.  Debido a este círculo vicioso que deja espacio para los trabajadores haitianos, estos siempre tendrán razón para emigrar al país. No importa cuán mínimos encuentren los dominicanos dichos salarios, para los inmigrantes haitianos esos salarios serán mejores que los que recibirían en Haití.

Aunque los dominicanos tal vez piensen que hay más haitianos en el país, esta imagen popular difiere de la realidad. Los inmigrantes haitianos no exceden el medio millón, mientras muchos creen que hay más de un millón. Como explicó Juan Temístocles Montás, quien presentó la encuesta del 2012 al público en nombre de la ONE:

Existe la tendencia en nuestro país a creer que donde hay 50 son 500 y donde hay 500 son 5 mil y donde hay 5 mil hay 50 mil y con eso hay que tener mucho cuidado y traigo esto a colación, porque una cosa es la percepción de lo que pueda ser población de inmigrantes en República Dominicana y otra cosa es la realidad” (“Confirman”, 2013). 

Las encuestas ponen fin a las asunciones y a las percepciones confusas de los dominicanos sobre la presencia de inmigrantes haitianos en República Dominicana.

Bibliografía

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1. Abundar sobre las teorías y perspectivas de la migración se escapa de los límites de este trabajo. Vea Lee (1966) y Todaro (1969) para algunos acercamientos teóricos clásicos a la migración, y King (2012) para una visión de conjunto de las teorías sobre migración hasta la fecha.

2. Ha de notarse que las cifras reportadas por las encuestas de inmigrantes son estimaciones de la población general sujetas a un margen de error estadístico, por lo que deben ser interpretadas como aproximaciones a la realidad.