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Unidad de Políticas Públicas

 

 

José Féliz Marrero1
Estudiante del IGlobal
Junio 2011


 

Políticas de ciencia, tecnología e innovación en

República Dominicana

 

I. Introducción

En primer término, se asume que la ciencia y la tecnología poseen claras funciones económicas asociadas a la generación de externalidades positivas para la sociedad. Es decir, el conocimiento generado mediante la investigación científica y tecnológica posee atributos de bien público que tienen el potencial de mejorar la calidad de vida de la sociedad, o simplemente ofrecer respuestas y soluciones de naturaleza tecnológica a problemas productivos, de salud, educacionales, del medio ambiente o de conocimiento sobre algún campo o ámbito de la naturaleza.

En todo caso, se trata de valores de uso y de no-uso del conocimiento científico y tecnológico.2 Por tanto, dado el potencial de generación de bienes públicos en la forma de externalidades positivas, la sociedad opta por incentivar la actividad científica y tecnológica, creando las condiciones básicas para su desarrollo, en términos de infraestructura, programas de investigación y formación de investigadores.

En el caso de la investigación y desarrollo (I+D), la misma se encuentra directamente asociada al nivel de productividad y competitividad de las firmas en la forma en que utilizan el conocimiento para producir innovaciones que se traducen en nuevos y/o mejores productos, bienes y servicios. Por tanto, las firmas tienden a jugar un rol predominante en el financiamiento de las actividades de I+D, por cuanto constituyen la base de la mejora continua, y sobre todo, de la competitividad de los sectores productivos con niveles medianos e intensivos en el uso del conocimiento.

Actualmente, la distinción entre inversión en ciencia y tecnología e I+D, se hace difusa en algunos ámbitos en los que la investigación básica está profundamente asociada a la generación de nuevos productos, bienes y servicios, como lo son los sectores de la biotecnología, la nano-tecnología, la genómica y proteómica, entre otros.

Por supuesto, el desarrollo dinámico de sectores productivos intensivos en el uso del conocimiento requiere de cierto nivel de desarrollo de los mercados de capitales, que en la forma de inversión de riesgo, muestran las preferencias reveladas del sistema económico por la investigación y desarrollo que conduce a la innovación tecnológica-productiva y a la competitividad.

En el caso de Iberoamérica, y particularmente América Latina, la baja inversión relativa en I+D puede ser un indicador interesante de varios aspectos de la brecha general de desarrollo de la región: la baja competitividad relativa de la región, comparada con otras regiones emergentes; los niveles de volatilidad del crecimiento económico y el limitado avance en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.3

Lo anterior implica que el potencial innovador de la inversión en I+D, así como su impacto económico y social se ve seriamente limitado por una sobre participación pública, que si bien puede ser conveniente en el corto plazo, requiere de una paulatina y sistemática reorientación hacia el incremento de la participación privada, promoviendo de esta manera más confianza entre los agentes económicos, una cultura de inversión de riesgo, más innovaciones en los sectores económicos estratégicos y un mejor posicionamiento general de las economías regionales.

También pone de manifiesto fallas de mercado en las economías latinoamericanas que limitan tanto la participación como el impacto de las actividades de I+D en la estructura social y económica de la región, como son: (i) las bajas condiciones de apropiación y difusión del conocimiento y (ii) los niveles de riesgo asociados a la inversión en I+D. Es decir, debido a las bajas condiciones de apropiación del conocimiento especializado requerido para actividades de I+D, el retorno de la inversión privada en actividades de I+D es más bajo que su retorno social,por lo que la inversión de las firmas tenderá a ser menor que el nivel social óptimo que se requiere.4

En consecuencia, dependiendo de las circunstancias nacionales, los incentivos fiscales y otros instrumentos de estímulos pueden ser una herramienta eficiente para incrementar la participación privada en actividades estratégicas de I+D en la región.5

En el caso de la República Dominicana, se carece de mediciones apropiadas, que permitan estimar el grado de inversión en I+D como parte del PIB. De acuerdo a estimaciones realizadas por el equipo de la Universidad de la Coruña, en el marco del Proyecto de Políticas Tecnológicas (INPOLTEC II), en el caso dominicano se llegó a la conclusión de que la inversión en I+D para 2003 era inferior al 0.06% del PIB, apreciación que tiene que ser asumida con reservas, debido a la limitada cobertura metodológica del estudio. No obstante, tomando en cuenta la inversión pública realizada en los últimos años en iniciativas como los Centros Tecnológicos Comunitarios realizados por el INDOTEL, el Despacho de la Primera Dama e inversiones como el Parque Cibernético de Santo Domingo, la estimación puede arrojar resultados modestos con respecto al PIB.

La inversión sistemática en áreas especificas de I+D ha dado un paso significativo con las convocatorias anuales de proyectos realizadas por el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Tecnológico (FONDOCYT), el cual se puso en vigencia por primera vez en 2009, con la aprobación de treinta y cuatro (34) proyectos, con una inversión de 213 millones de pesos en las áreas de Biotecnología, Ciencias Básicas, Energía, Medio Ambiente-Recursos Naturales (MESCYT, 2009).

No obstante estos limitados esfuerzos, persiste una seria desarticulación entre la política de investigación y desarrollo con la política económica orientada a un mayor nivel de crecimiento económico y competitividad, así como con las políticas sociales encaminadas a promover el bienestar y desarrollo humano, lo que pone de manifiesto el tamaño de la brecha en ciencia y tecnología en la República Dominicana, así como la magnitud del desafío que supone la implantación de este tipo de política.

II. Surgimiento del problema

Descripción

En la República Dominicana, la Ley 139-01 del 13 de agosto de 2001, en su artículo 94, instituyó el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDOCYT), con una clara función técnico-científica: transformarse en una herramienta de importancia estratégica para impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Esa misma ley establece que la política de ciencia, tecnología e innovación tiene como objetivos principales:

· Incrementar la producción y generación de conocimiento científico nacional y articularlo regional y globalmente.

·  Formar recursos humanos de alto nivel y reconocimiento internacional por sus capacidades investigadoras.

·  Contribuir con la solución de los problemas sociales, económicos y ambientales del país y de la región por medio de las herramientas del método científico.

· Mejorar la calidad de vida apoyando el progreso material y espiritual de la población dominicana.

· Mejorar la calidad y eficiencia productiva de los productos, bienes y servicios tradicionales generados en la economía nacional.

· Promover la transferencia de tecnologías hacia los sectores productivos identificados en el marco del Plan Nacional de Competitividad Sistémica (PNCS).

·  Incrementar la capacidad de aprendizaje tecnológico de las empresas.

·  Capacitar recursos humanos en el uso de nuevas tecnologías productivas

·  Introducir nuevos, productos, bienes y servicios con alto valor agregado.

·  Apoyar la participación privada en actividades de I+D.

·  Contribuir con el crecimiento económico y el aumento general de la productividad del país.

·  Mejorar el posicionamiento competitivo regional y global del país.

 

Sin embargo, la República Dominicana, pese a que en los últimos años ha avanzado en términos de ciencia, tecnología e innovación, todavía no es suficiente para sentirse satisfecho con los resultados presentados. Esto se evidencia a través de las siguientes situaciones, que caracterizan y describen el problema:

 

  •  Debilidad institucional del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Como consecuencia de esta situación, se produce dificultad para coordinar relaciones entre los actores del sistema y la entidad pública, y además, los sectores productivos, sobre todo las PyMES, quedan desamparados desde el punto de vista de políticas y oportunidades de desarrollo en materia de innovación y transferencia tecnológica.

 

  •  Limitados mecanismos de vinculación, coordinación, colaboración y participación interinstitucional y sectorial.Se han desarrollado diferentes iniciativas y se ha creado el Consejo de Innovación y Desarrollo Tecnológico, para promover, entre otras cosas, la coordinación interinstitucional, vinculando al sistema de ciencia y tecnología con los sectores productivos, sin lograr la articulación deseada a partir de una estrategia concertada entre los distintos actores y sectores que tienen que ver con la producción, gestión y transferencia del conocimiento.

 

  •  Debilidad del Sistema de Innovación y Desarrollo Tecnológico. El proceso de transferencia tecnológica es consustancial a la innovación productiva y a la competitividad. Este es un proceso complejo, que tiene lugar en cuatro entornos básicos (científico, mercado, legal y financiero), involucra a varios actores y depende de un cierto número de elementos o factores críticos. Las políticas de innovación y transferencia tecnológica deben apuntar a promover la formación de grupos de agentes y recursos humanos innovadores, y mejorar la especialización en contextos productivos de cooperación, favoreciendo el desarrollo de un lenguaje y técnicas comunes que incentiven la división del trabajo, la especialización y la complementariedad de los agentes e instituciones, y que en consecuencia, creen las externalidades claves para el aumento de la competitividad y para sostener un proceso de crecimiento sostenible de la economía.

 

Esto sugiere las siguientes preguntas de investigación:

¿En qué medida las políticas públicas de Ciencia, Tecnología e Innovación de la República Dominicana contribuyen al posicionamiento del país en materia del sistema de ciencia, tecnología e innovación?

Hipótesis:

a) La I+D muestra un nivel bajo de desarrollo, por la escasa disponibilidad de capital de riesgo; b) Ésta, a su vez, es una expresión del bajo nivel de desarrollo del mercado de capitales en Rep. Dominicana; c) No hay cultura de inversión, como fruto de las restricciones y fallas de mercado asociadas a la ciencia y la tecnología, y debido al comportamiento rentista de algunos grupos empresariales acostumbrados a los subsidios públicos y la baja inversión en innovación.

III. Antecedentes del problema. Posición actual de República Dominicana respecto a la implantación de las políticas de ciencia, tecnología e innovación

El posicionamiento país en materia del sistema de ciencia, tecnología e innovación se mide en la actualidad a la luz de tres grandes conjuntos indicadores:

 

  • Los resultados del “The Global Information Technology Report 2006-2007”, elaborado por el World Economic Forum.

 

  • Los resultados del “Knowledged Economy Index 2007”, elaborado por la iniciativa “K4D” del Banco Mundial.

 

  • Los resultados del “The Global Competitiviness Report 2007-2008”, elaborado por el World Economic Forum.

 

De acuerdo a los resultados delGlobal Information Technology Report 2006-2007, elaborado por el World Economic Forum, con base en la valoración de 125 países, a pesar de los avances importantes en el posicionamiento general del país, ocupamos la posición número 83. La calificación obtenida en dos indicadores clave del índice muestra la necesidad de mejorar el posicionamiento y la relación de las universidades con los sectores productivos, en el marco del desarrollo del sistema nacional de innovación y desarrollo tecnológico. El primer país latinoamericano en el ranking es Chile, en el puesto 27, que no cambia en relación con 2005.

En el indicador disponibilidad de científicos e ingenieros, el ranking obtenido fue de 105/125; en el indicador calidad de las instituciones de investigación científica, 113/125; en el importante indicador calidad de la enseñanza en ciencias y matemáticas, 116/125.

Los resultados del Índice de la Economía del Conocimiento

En lo relativo al desarrollo de la economía basada en el conocimiento, como base para la innovación y la competitividad, el posicionamiento del país al 2009 refleja la necesidad de profundizar con la consolidación del sistema de innovación y desarrollo tecnológico. En tal sentido, cuatro son los componentes que definen una economía basada en el conocimiento y en la innovación:

  • Un adecuado marco institucional y financiero, que provea incentivos económicos y sirva de base al desarrollo de emprendimientos de base tecnológica.
  • Una población educada y entrenada, que pueda crear, compartir y usar el conocimiento.
  • Un eficiente sistema de innovaciónque articule las firmas, las universidades, los centros de investigación públicos y privados y que pueda alimentarse de los conocimientos generados globalmente, adaptarse a las necesidades del desarrollo y crear nuevas tecnologías.
  • Desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs)como herramientas que puedan facilitar la comunicación, la divulgación y el procesamiento de información.

En el ranking global de 2009, elaborado en base a 140 países y realizado por la iniciativa “Conocimiento para el Desarrollo” (K4D: Knowledge for Development) del Banco Mundial, la República Dominicana ocupó la posición 88/140, y en el contexto latinoamericano, la posición 18, dentro de las 24 economías latinoamericanas y del Caribe que fueron incluidas en la medición para dicho año. En lo relativo a la dimensión régimen de incentivos económicos y entorno institucional, el país obtuvo una valoración de 3.71/10; en la dimensión innovación, la valoración obtenida fue de 3.12/10; en la dimensión educación fue de 4.26/10 y en la relativa a la penetración de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), la valoración fue de 3.4/10.

Los resultados del Informe Global sobre Competitividad

En The Global Competitiveness Report 2009-2010, elaborado por el World Economic Forum, se muestran los resultados del “Global Competitiveness Index”, que básicamente mide el posicionamiento de los países con base en tres dimensiones que agrupan los denominados “12 pilares de la competitividad” 6. Las tres dimensiones que se miden son las siguientes:

  • Los “factores impulsores básicos”, que engloban los denominados “requerimientos económicos básicos”, que a su vez, agrupan los siguientes pilares de la competitividad: entorno institucional, infraestructura, estabilidad macroeconómica y servicios de salud y educación básica.
  • Los “impulsores de eficiencia”, que engloban los denominados “dinamizadores de eficiencia”, que a su vez, incluyen los siguientes pilares: educación superior, grado de eficiencia de los mercados, mercado laboral, mercados de capitales, preparación tecnológica y tamaño del mercado.
  • Los “impulsores de innovación”, que engloban los denominados ‘factores de innovación y sofisticación”, que a su vez, incluyen los siguientes pilares: eficiencia de negocios e innovación tecnológica.

De acuerdo al último reporte (2009-2010) la República Dominicana ocupó la posición 95 de un total de 131 países que fueron tomados en cuenta para la medida, con un resultado ponderado de las tres dimensiones de 3.95.

IV. Guía de análisis de la política de inversión en ciencia, tecnología e innovación

  1. Mapa de actores

 

Como se observa, la demanda de las políticas que en materia de ciencia, tecnología e innovación se puedan derivar, provienen principalmente de los actores anteriormente identificados, tales como:

  • Actores sociales
  • Empresarios
  • Gobiernos
  • Universidades

En otras palabras, el Estado, el sector privado, las universidades y otras instituciones tecnológicas y de investigación y la sociedad, a través de los vínculos que establece con estas instituciones.

  1. Redes de actores

Ciclo de redes de actores en función de recursos, ambiente local, inversión y educación.

Estos grupos de intereses ejercen presión e influencia, lo que ha obligado a los organismos principales de diseño de políticas públicas en este tema a integrar el desarrollo de la ciencia, la tecnología e innovación dentro de la agenda pública y gubernamental, al punto que por primera vez (a partir de 2004) aparece en los programas y propuestas de gobierno de los partidos políticos la ciencia y la tecnología como contenido programático.

V.  Inclusión en agenda pública y gubernamental

Uno de los aspectos más complejos para el fortalecimiento del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación en cualquier país, y principalmente de la República Dominicana, es la estructuración del financiamiento del sistema. El sistema de financiamiento de las actividades de ciencia, tecnología e innovación es considerado estratégico, dadas sus características de transversalidad e impacto en todos los niveles y variables que explican los resultados de las políticas de I+D+I. Este está determinado por los mecanismos e instrumentos de financiamiento que existen y que la sociedad y los principales grupos de intereses exigen que se implementen.

En el caso de la República Dominicana se ha establecido en la agenda pública el desarrollo de iniciativas de financiamiento provenientes principalmente de fondos públicos, que incluyen simultáneamente las actividades de investigación básica, aplicada (I+D) así como las iniciativas de innovación. Las implicaciones económicas de lo anterior, así como las diferencias con el modelo de financiamiento de las grandes economías ya han sido discutidas previamente. Para el caso de la República Dominicana, y en el marco de la implantación de las políticas de ciencia, tecnología e innovación, se ha establecido en la agenda pública y gubernamental la creación de tres grandes mecanismos de financiamiento, los cuales se presentan a continuación:

  • Fondos Nacionales de Investigación Científica y Tecnológica

Estos fondos están orientados al financiamiento de actividades de investigación básica y aplicada. Como principal recurso para el financiamiento de la investigación básica y aplicada desde el sector público, la República Dominicana cuenta con el FONDOCYT, el cual está pasando por un proceso de fortalecimiento y adecuación técnica y administrativa. Es compatible con la existencia de fondos sectoriales públicos y privados de investigación, de tal manera que el Estado podrá crear otros fondos especializados destinados a determinados sectores como el agropecuario, salud, medio ambiente, ciencias económicas y sociales, humanidades, entre otros. En todo caso, ningún emprendimiento de financiamiento de la actividad científica y tecnológica se da al margen del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.

  • Fondos Nacionales de Innovación y Desarrollo Tecnológico.

Estos fondos están orientados a promover la innovación productiva y la transferencia tecnológica a los sectores productivos. Estos fondos deben operar bajo diversas modalidades: líneas de crédito blando, impuestos diferidos, exenciones fiscales, fondos cerrados de inversión o una combinación de las distintas modalidades. Los procedimientos de acceso a estos fondos son definidos en función de las características y demandas de cada sector.

  • Fondos Nacionales para Emprendimientos de Base Tecnológica.

En el caso de la República Dominicana, al igual que en otros países de la región, la disponibilidad de capital de riesgo para actividades de I+D y emprendimientos tecnológicos es, por un lado, la expresión del bajo nivel de desarrollo de los mercados de capitales y por otro, de la ausencia de una cultura de inversión, fruto de las restricciones y fallas de mercado asociadas a la ciencia y la tecnología (inadecuado flujo de conocimientos y retorno privado menor que el retorno social, en adición a que el sector de la ciencia, tecnología e innovación en la República Dominicana no ofrece lo que el mercado demanda) y al comportamiento rentista de algunos grupos de empresas, acostumbrados a los subsidios públicos y a la baja inversión en innovación y formación de sus recursos humanos. En tal sentido, este fondo apoya la incubación y el emprendimiento de base tecnológica mediante la creación de alternativas de financiamiento que estimulan los distintos niveles y tipos de inversión requeridos para impulsar este tipo de emprendimientos: fondos de co-inversión (para apoyar a los “inversionistas ángeles”), fondos de capital semilla, fondos de última milla, los cuales podrán operar bajos distintas modalidades, tales como: fondos cerrados de inversión, líneas de crédito blando, fondos de garantía, entre otras opciones.

VI. Formulación de alternativas de actuación

Tres son las características más relevantes para adoptar y legitimar las políticas públicas en la República Dominicana en materia de ciencia, tecnología e innovación. Estas son:

Características políticas:los índices elaborados por el World Economic Forum y el Banco Mundial sitúan al país en una baja posición o ranking en comparación con países de la región y el mundo, lo que ha obligado a que, desde el punto de vista político, se tomen decisiones favorables al desarrollo de la ciencia y la tecnología, debido a que, entre otros factores, su posición en este tema favorece o desfavorece la inversión extranjera y el financiamiento de proyectos de parte de organismos internacionales de cooperación.

Características económicas: la inversión que el Estado debe hacer para favorecer el desarrollo de este tema es muy importante; sobre todo en infraestructura científica (laboratorios, equipamiento, capacitación de recursos humanos en el extranjero, incentivos fiscales para el desarrollo de proyectos de I+D+I), es muy significativa. Se calculan US$700.000,0000 en 10 años para poder situar a la República Dominicana en la media latinoamericana en cuanto al desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Características técnicas:la evaluación de las características técnicas de los proyectos sometidos para financiamiento, y sobre todo, su pertinencia, viabilidad, aplicabilidad y valor social son considerados fundamentales por la comisión que desde el Estado aprueba los fondos de financiamiento para esta actividad científica.

VII. Implementación

La implementación de una política es un proceso continuo de negociación, conflictos y adaptación. Es por ello que el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología ha tenido que ejercer acciones regulatorias y en ocasiones coercitivas con las instituciones de educación superior, a los fines de obligarlas a realizar inversiones en equipamiento, laboratorios científicos e infraestructura. En otro orden, ha convencido a los organismos dentro del mismo gobierno, para ampliar los recursos económicos para el financiamiento de las actividades de ciencia, tecnología e innovación.

Como observamos, son problemas cuya solución son a largo y mediano plazo, que ameritan el involucramiento de todos los sectores y grupos de intereses

 

VIII. Escenarios decisionales para elegir la alternativa de solución en cuanto a la política pública de invesión en ciencia y tecnología e innovación

Pese a que la política de inversión en ciencia, tecnología e innovación en la República Dominicana tiene objetivos y medios definidos establecidos en el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, lo que nos indica que las decisiones para la implantación de esta política se enmarcan dentro de un proceso racional, que busca la mejor alternativa desde una perspectiva ideal.

En realidad, entendemos que el escenario en el cual se implementan estas políticas públicas de inversión en ciencia, tecnología e innovación se establece a través de un proceso incremental y no racional, como debería ser, ya que se sustenta en base a los recursos disponibles (como es el caso de las convocatorias del FONDOCYT), haciendo frente a distintos intereses y tratando de buscar compromisos con los distintos actores y grupos de intereses relevantes (gobierno, sociedad, universidad y empresas).

IX. Evaluación de las políticas de inversión en ciencia, tecnología e innovación

Desde una perspectiva restringida, la política de inversión en ciencia, tecnología e innovación en la República Dominicana se evalúa a través de los resultados e impactos establecidos a partir de los siguientes indicadores, orientados a establecer una economía basada en el conocimiento en los próximos 10 años, a partir de 2008. Estos indicadores son los siguientes:

Desde una perspectiva amplia, en la actualidad se está realizando la primera encuesta nacionalde innovación, de cuyos resultados podemos adelantar reflejarán que en los últimos dos años ha habido un ligero incremento en el indicador No. 1, aunque no en la dimensión y alcance de lo establecido en el plan.

Otros de los indicadores que mostrarán ligera mejoría serán el No. 9, 10 y 11. Por el incremento y esfuerzo significativo que ha hecho el Estado a través del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología en estos aspectos.

Ahora bien, entendemos que para que la política de inversión en ciencia, tecnología e innovación sea efectiva y eficiente, es necesario fortalecer los mecanismos e instrumentos de financiamiento, promoviendo e involucrando actores (Estado, empresas y universidades) como garantes de este proceso, a los fines de asegurar un acompañamiento efectivo en la aplicación y uso de los recursos, así como superar los problemas estructurales y de índole legal y normativa que limitan la efectividad de las interacciones entre los actores y agudizan los problemas antes señalados.

Notas


1 José Feliz Marrero es estudiante del Máster en Ciencia Política para el Desarrollo del Instituto Global de Altos Estudios en Ciencias Sociales.

2 Esta distinción tiene una función estrictamente didáctica, puesto que la condición de valor de uso y no-uso en ciencias es cuestión de tiempo. En la literatura se suele distinguir entre valor de uso directo e indirecto para diferenciar el nivel de aprovechamiento del conocimiento en función de utilidad potencial que pueda generar. Para ilustrar esta situación, considérese el trabajo de los ganadores del Premio Nobel de Física 2007, Albert Fert y Peter Grünberg, quienes, a inicios de los años 80 del siglo XX descubrieron el fenómeno de la “magneto resistencia gigante”. A partir de los años 90, la aplicación de los principios que definen este fenómeno ha revolucionado las técnicas de almacenamiento de información, permitiendo un avance significativo en el desarrollo de dispositivos de almacenamiento de alta capacidad que hoy forman parte de la vida diaria: discos duros, reproductores, computadoras portátiles, etc. (Nobelprize.org, 2007).

3 En el denominado Plan de Acción de Lima (2004), derivado de la Declaración del mismo nombre de los ministros de ciencia y tecnología de la región, se reconoció la necesidad de impulsar la ciencia y la tecnología para “crear empleos, para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática”, bajo el supuesto del retraso regional en materia de inversión y consolidación de los sistemas de ciencia, tecnología e innovación (COMCYT, OEA. 2004).

4 Para una discusión detallada sobre el impacto de la participación pública para internalizar las fallas de mercado asociadas a actividades de I+D mediante incentivos, revisar el trabajo de Dominique Guellec y Bruno van Pottelsberghe de la Potterie Does Government Support Estimulate Private R&D? OECD, 1999.

5 Para una discusión más completa sobre los tipos, alcance, impactos y limitaciones de las políticas de incentivos a las actividades de I+D, revisar el trabajo de la OECD titulado Tax Incentives for Research and Development: trends and issues. OECD, 2003.

6 Los 12 pilares de la competitividad definidos en el reporte son los siguientes: 1) El entorno institucional; 2) La infraestructura; 3) La estabilidad macroeconómica; 4) Los servicios de salud y la educación primaria; 5) La educación superior y la formación profesional; 6) El grado de eficiencia del mercado; 7) El grado de eficiencia del mercado laboral; 8) El grado de desarrollo del mercado de capitales; 9) El grado de preparación tecnológica; 10) El tamaño del mercado; 11) El grado de desarrollo o eficiencia de los negocios; 12) La innovación tecnológica.